lunes, 8 de abril de 2019

¡Las nubes bailan!

-¡En el cielo están las nubes!
dice Tito al ver el sol;
-sopla el aire y las sacude y ellas bailan un danzón.

-Mamá, ¿por qué las nubes no bajan?
pues estando allá arriba, ¡no las puedo tocar!
¡Estoy enojado con ellas!
pues así no podemos ellas y yo jugar...

-Papá, ¡bájame una nube, quiero subirme en ella y volar!
¡quiero ver desde arriba nuestra casa, a tí, a mi hermana y a mamá!

-¡No Tito, las nubes no bajan!
ellas en el cielo quieren estar,
forman figuras para que así tu adivines,
¡qué tan contentas ellas volando están!



sábado, 16 de marzo de 2019

En lo profundo del bosque

La noche se dejó caer, el frío calaba en los huesos, en mi estómago crujían las tripas,implacables del hambre de tu ausencia.

El paradero de mi amor por ti, se perdía en lo profundo y obscuro del bosque; el infortunio no terminaba, pues la noche traía consigo una capa densa de angustia interminable, que solo dejaba escuchar mis pasos perdidos y mis suspiros agitados que ansiaban ver llegar la salida del sol y así, poder sentir por lo menos los calientes rayos del sol de la mañana, dejando pasar este amargo sentimiento y poder ver con claridad el horizonte amarillo del cielo, para así seguir el camino de la esperanza, la cual, creo que espera mis pasos para aliviar mi alma...

-Monte Lira
Café con Letras


sábado, 8 de diciembre de 2018

Libertad de expresión, libertad de pensamiento




Año: 2016
Editado: 08 Diciembre 2018
Monte Literatura



La libertad de expresión y la libertad de pensamiento, son un derecho de suma importancia para el crecimiento individual, espiritual del ser humano; éste nos permite principalmente, tranquilidad, salud mental, el desarrollo intelectual, creatividad y el permitirnos descubrir de manera plena, nuestras habilidades y capacidades en materia y tema que nos apasione, guste o intrigue, sin pasar por alto un punto importante que es el de “ser responsables” ya que todo acto trae consecuencias, buenas malas o ambas.

Laura Michell, Ilustración
Instagram.

domingo, 18 de noviembre de 2018

El sueño de Tartini


El sueño de Tartini de Louis-Léopold Boilly (1824), en la que ilustra el relato de Tartini.


La historia detrás del “Trino del Diablo” inicia con un sueño. Tartini supuestamente le contó al astrónomo francés Jérôme Lalande que soñó que el diablo se le apareció pidiéndole ser su sirviente, siendo un sueño que tuvo mientras permanecía oculto en el convento, a resguardo del obispo. Tartini, viendo que el diablo era tan bueno en todo, lo desafió a tocar una melodía romántica para él con su violín, creyendo así poder humillar a su sirviente. Entonces Tartini le entregó al diablo su violín para probar sus habilidades; el diablo inmediatamente comenzó a tocar con tanta virtuosidad que Tartini sintió que le quitaron la respiración, hecho que según relata, lo obligó a despertar. La historia completa la cuenta Tartini en el libro de Lalande: Voyage d'un François en Italie (1765 - 66):​

Una noche, en el año 1713 soñé que había hecho un pacto con el diablo a cambio de mi alma. Todo salió como yo deseaba: mi nuevo sirviente anticipó todos mis deseos. Entre otras cosas, le di mi violín para ver si podía tocar. 

¡Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y tan hermosa, interpretada con tanto arte e inteligencia, como nunca había pensado ni en mis más intrépidos sueños! Me sentí extasiado, transportado, encantado: mi respiración falló, y desperté. Inmediatamente tomé mi violín con el fin de retener, al menos una parte, la impresión de mi sueño. ¡En vano! La música que yo en ese momento compuse es sin duda la mejor que he escrito, y todavía la llamo el "Trino del Diablo", pero la diferencia entre ella y aquella que me conmovió es tan grande que habría destruido mi instrumento y habría dicho adiós a la música para siempre si hubiera tenido que vivir sin el goce que me ofrece. 
Giuseppe Tartini, en Voyage d'un François en Italie